Bienestar

Intolerancia a la fructosa: Descubre si es tu caso y qué hacer

La intolerancia a la fructosa podría estar afectando tu vida sin saberlo, pues, por lo general, a las frutas solo se les asocian beneficios.

Una alimentación saludable es muy importante para llevar una buena calidad de vida. Todos sabemos el poder que tienen los alimentos, incluso hay frutas medicinales como el limón, la papaya y demás, que pueden curar o prevenir ciertos problemas. Es por ello que siempre son recomendadas en la dieta. 

Además, hay algunas que son las mejores frutas para bajar de peso, siendo la más famosa la piña, que ofrece importantes resultados y en poco tiempo. Desafortunadamente, para algunas personas no es tan buena idea consumir ciertas frutas, ya que les genera malestar debido a un trastorno. 

Intolerancia a la fructosa hereditaria

Antes que nada, no se debe confundir con la intolerancia hereditaria a la fructosa. Este es un trastorno en el cual la persona carece de la proteína necesaria para descomponer el azúcar de las frutas. Si una persona come fructuosa y no tiene suficiente cantidad de la enzima aldolasa B, el azúcar en la sangre disminuye y se acumulan sustancias peligrosas en el hígado. 

Esta enfermedad es poco común y, como su nombre lo indica, se transfiere genéticamente de padres a hijos. En caso que ambos padres tengan el gen de la aldolasa B defectuoso, casa hijo tendrá el 25% de probabilidades de padecer esta condición. Suele aparecer en los bebés y debe ser diagnosticado por un médico. A continuación una lista de los síntomas comunes: 

  • Convulsiones
  • Sueño excesivo
  • Irritabilidad
  • Coloración amarilla en la piel 
  • Alimentación y crecimiento deficientes en el bebé, retraso en el desarrollo
  • Problemas después de comer frutas y otros alimentos que contienen fructosa
  • Vómitos
Foto de un bebé llorando

Qué es intolerancia a la fructosa

Por su parte, la intolerancia a la fructosa es considerada como una malabsorción de estos azúcares. Sucede cuando el organismo no puede absorber de manera correcta la fructosa, por lo que hace que el intestino libera agua en su interior, causando diarrea. Asimismo, la sustancia que no logra ser absorbida puede llegar al colon y allí es fermentada por las bacterias naturales del intestino grueso, lo que produce gases. 

Otros síntomas son la hinchazón abdominal, dolores tipo cólico entre los 30 minutos y 4 horas luego de haber consumido el alimento. Es bastante común, pero en muchos casos no se diagnostica debido a que se confunde porque los síntomas son muy similares a otras enfermedades comunes. 

Intolerancia a la fructosa: causas

Este problema se presenta cuando cuando hay un déficit de mucosa intestinal de la proteína transportadora. Puede ser por la carencia tanto de la transportadora específica de fructosa como de la transportadora inespecífica de glucosa, galactosa y fructosa. Existen dos causas principales por las cuales se presenta. 

  • Primaria: Cuando la intolerancia a la fructosa se considera primaria es cuando tiene una base genética y donde el intestino tiene un fallo de la proteína transportadora. 
  • Secundaria: El origen secundario deriva de otras enfermedades intestinales que altera el borde en cepillo de la mucosa intestinal.
Foto de una mujer con dolor abdominal

Intolerancia a la fructosa: tratamiento farmacológico 

Para tener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, lo más recomendable es que asistas al médico. Por lo general esta enfermedad se trata con una dieta, en la que se elimina por completo la fructosa durante 4 o 6. Luego de este periodo se introducen nuevamente los alimentos con este azúcar de manera lenta y progresiva, de acuerdo a la evolución que cada persona tenga, ya que cada organismo reacciona diferente. En muchos casos se apoya con suplementos nutricionales. 

¿Qué no puedo comer si soy intolerante a la fructosa?


Principalmente, se deben evitar frutas como las manzanas, uvas pasa, ciruelas, peras, cerezas, melocotón, higos y dátiles. Los alimentos de origen natural se pueden comer con normalidad, siempre y cuando no estén elaborados. Otros productos que no son recomendables son la miel, mermelada, bebidas azucaradas, chocolate y algunas bebidas alcohólicas como brandy y whisky. 

Foto de muchas frutas

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